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Curiosidades sobre el Monasterio de Pedralbes

22 mayo 2012 | Por raquel sm

El Real Monasterio de Santa María de Pedralbes posee un interesante pasado en el que la reina Elisenda de Montcada tuvo un papel fundamental. Se trata de la historia de una de las construcciones más significativas de la Cataluña medieval.

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Curiosidades sobre el Monasterio de Pedralbes

El Real Monasterio de Santa María de Pedralbes posee un interesante pasado en el que la reina Elisenda de Montcada tuvo un papel fundamental. Se trata de la historia de una de las construcciones más significativas de la Cataluña medieval.

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Este gran conjunto de estilo gótico fue fundado en 1326 por el rey de la corona catalanoaragonesa Jaime II y su cuarta y última esposa, Elisenda de Montcada. Ésta última demostró un gran interés en esta construcción desde el primer momento, dotándolo de diversos privilegios como permitir su protección directa a través del Consejo de Ciento. De hecho, la reina ordenó construir un palacio anexo al que se trasladaría tras la muerte de su esposo. Se dice que la reina quiso fundar este monasterio con el propósito de vivir en su propio refugio espiritual cuando quedara viuda, y al mismo tiempo redimirse de sus pecados.

En el Monasterio de Pedralbes residían monjas clarisas, la mayoría de ellas hijas de nobles. Este hecho, junto al apoyo incondicional de la reina, garantizaba al monasterio su bienestar económico. Además, gracias al acuerdo establecido por Elisenda de Montcada con la ciudad, las monjas pudieron ser alojadas en la residencia del marqués de Aitona durante la Guerra de los Segadores de 1640, y escoltadas hasta allí por soldados.

Al morir Jaime II en 1327, la reina se trasladó, como estaba previsto, al palacio anexo al monasterio. Durante su estancia allí participó activamente en las actividades religiosas, al mismo tiempo que seguía vinculada a la Corte. Murió en 1364, dejando escrito en su testamento que el palacio fuera derruido. Los restos del mismo serían descubiertos en los años 70 por Maria Assumpta Escudero i Ribot, quien más tarde se convertiría en directora del Museu-Monestir.

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El sepulcro de la reina se encuentra, siguiendo su voluntad, dentro del monasterio. Es una tumba bifrontal que representa sus dos caras: la imagen de reina, rodeada de lujo y con su corona, que puede admirarse desde el interior de la iglesia, y su imagen como mujer viuda y austera, que puede verse desde el claustro.

En 1931 fue declarado Monumento Histórico Artístico, y parte del mismo pasó a formar parte del Museo de Historia de la Ciudad. En 1993 una zona del monasterio se destinó a recoger la colección Thyssen-Bornemisza, pero en 2004 fue trasladada al Museo Nacional de Arte de Cataluña.

Hoy día, todavía una pequeña comunidad de monjas clarisas siguen residiendo en un edificio contiguo al gran monasterio.

Fuente Imagen 1 por Perry Mason

Fuente Imagen 2 por Nihil Novo

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